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guiATE.pe   19 de octubre del 2018   12:13 hrs.

Venezolanos buscan abrir mercado de música clásica en Lima este

» Orquesta dirigida por holandés abre por primera vez la taquilla
— Unos 30 músicos de primer nivel llegaron de Venezuela con ganas de aportar a la cultura musical del Perú. La crisis económica y social de su país los trajo a la tierra de los incas y, de paso, buscan abrir un mercado musical en Lima Este.

Se trata de Sinfónika, que  tocando bandas sonoras de películas famosas en el mundo
1.-Fue su odisea. Más difícil que seguir a David Helfgott en Rachmaninoff concerto per piano N° 3. Milene Zambrano, su esposo y sus dos hijos bajaron del avión en Bogotá, y luego empezó lo bueno, sin partituras, en distintos compases, cargando instrumentos, maletas y sueños.
Su esposo, Carlos Bello, que toca la flauta travesera, como que no se hizo problemas con el pequeño estuche del instrumento de metal y las maletas. Carlos hijo llevaba sus percusiones menores. En cambio, Milene cruzaba tres países cargando el contrabajo, el instrumento que toca cerca de 30 años.
En los cuatro buses que tomaron para hacer la ruta Bogotá-Lima, al verlos llegar con semejante mastodonte de cuatro cuerdas, los choferes y pasajeros pasaban del asombro a la risa, de la incomodidad a la rabia, como si fueran Las cuatro estaciones de un Vivaldi con problemas mentales. El 6 de marzo, finalmente, pisaron Lima: Milene, los dos Carlos, el contrabajo y su hijo menor, de solo 10 años.
Carlos padre tocaba en la Filarmónica Nacional de Venezuela; Milene, en la Sinfónica Nacional. Su hijo mayor, en la orquesta Francisco de Miranda. Hicieron lo imposible para que venga toda la familia. “Si no, la vida iba a ser muy triste”, resume Carlos hijo.
Pero los Bello extrañan a los que quedaron allá y a los familiares que partieron antes en esta diáspora venezolana y migraron a Argentina, a Estados Unidos… “Los que salimos del país tenemos la obligación de corazón de ayudar a los que están allá todavía”, dicen. “Allá” es Venezuela.
 
2.- “Estrella del amanecer”, en árabe, o Kayrusan. Suma 25 años tocando el violonchelo, desde que a los 10 empezó con este instrumento con voz de barítono. Lo hizo como muchos niños de su país, gracias a la afamada red de orquestas que fundó el desaparecido maestro José Antonio Abreu.
“Acá, en el Perú, hay mucho por hacer. Y es un reto para nosotros, los músicos poder aportar al Perú”. Kayrusan Quintero, como los Bello, integró la Filarmónica y la Sinfónica de Venezuela.
En Caracas trabajan cinco orquestas profesionales y diez juveniles. Y en cada uno de los 23 estados de Venezuela hay “por lo menos” una orquesta infantil, otra juvenil y una profesional. Sana envidia.
3.- Pero en todo país, el arte es el primer sector que sufre cuando las cifras macroeconómicas se pintan de rojo.
En los últimos seis años, la actividad cultural caraqueña fue disminuyendo. Dejó de ser cotidiano ver a solistas de la talla del violinista israelí Itzhak Perlman. A la par, a los músicos profesionales ya no les alcanzaba para vivir.
 
4.-“La música de películas me encanta, pero no crea que es fácil”, me dice el maestro Édgar Aponte. Todos los músicos muestran respeto por el concertino de la naciente orquesta Sinfónika, integrada por 30 músicos académicos venezolanos.
Aponte suma 36 años como intérprete y docente. Fue uno de los fundadores del sistema de orquestas juveniles, integró la Sinfónica y la Filarmónica venezolanas.
Se dedicaba a hacer música de cámara y a dictar clases en la universidad cuando en febrero le llegó una oferta de una asociación privada para venir a Lima.
“El Perú es un campo fértil en el que podemos sembrar. Esa es mi impresión”, dice el maestro. Recuerda que “el deporte te da disciplina, pero la música te da disciplina y sensibilidad. Y hoy se necesita que la sociedad sea muy sensible para poder aceptar los cambios”.
El violinista está a la espera de una respuesta de la Universidad Nacional de Música, pero llegó cuando ya se había iniciado el semestre académico en el Perú y su cita para obtener el permiso temporal de permanencia (PTP) en Migraciones está programada para julio debido a la gran demanda que hay de sus paisanos. Verá si se concretan otros proyectos musicales en el trayecto; si no, piensa volver a su patria.
5.- Cuando el promotor cultura Alfredo Rebaza, del teatro de la Universidad Femenina del Sagrado Corazón (Unifé), se enteró de la presencia en Lima de músicos provenientes de las mejores orquestas de Venezuela, empezó a soñar con este proyecto.
Hace menos de un mes empezaron las conversaciones y desde hace quince días los 30 integrantes de Sinfónika ensayan en el teatro, en La Molina.
Todos los músicos y el promotor cruzan los dedos para que la propuesta tenga aceptación del público.
“Es realmente un lujo tener a estos músicos en el país. Y todos están trabajando a futuro, con la mira de quedarse aquí”.
Los músicos ya se recursean dando clases en algunos lugares o proyectando ensambles, pero, sobre todo, son hombres y mujeres nacidos para el trabajo orquestal.
El otro fin del teatro Unifé es convertirse en un polo cultural de Lima Este, zona de la capital donde es el único teatro con las condiciones técnicas adecuadas.
Es el sexto año que funciona, pero había sido alquilado solo para eventos de colegios y escuelas de danza. Ahora, con Sinfónika, es la primera vez que abren la taquilla.
“Todos somos inmigrantes”, resume el holandés Marnix Willem Steffen,director de la orquesta. Está en el país desde el 2011 y Sinfónika era una oportunidad que buscaba. De su equipo, dice que “se nota que han trabajado profesionalmente en Venezuela. Son músicos y tocan superbien”.
Datos 

700   butacas numeradas tiene el teatro de la Unifé.


Fuente: Andina / Melina Mejía

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