Voluntariado y autoridades realizan trabajo social en asentamiento de Ate
Gracias a la alianza entre la universidad privada, la municipalidad de Ate y el Hospital de la Solidaridad, pobladores del asentamiento humano Horacio Zeballos fueron involucrados en tareas de conservación del ambiente, promoción de la lectura y detección de enfermedades.
La acción -que fomenta la responsabilidad social entre los estudiantes de la Universidad San Ignacio de Loyola (USIL)- benefició a cientos de habitantes de este asentamiento de Ate, que a mediados de la década de 1980, era considerado "zona roja" por la presencia terrorista.
La figura de sus exsecretarios generales Jaime Zubieta Calderón y Alberto Pipa Toscano, víctimas mortales de la demencia terrorista, aún permanece en el recuerdo de los moradores, que los consideran héroes, pues ofrendaron sus vidas en busca del bienestar de los vecinos y por oponerse a los intereses senderistas.
En la actualidad, Horacio Zeballos muestra un nuevo rostro, con su gente que busca labrarse un porvenir en la capital. Hay una mentalidad emprendedora de la población, que está dispuesta a lograr lo mejor para su asentamiento humano, ya sea en infraestructura o en el aspecto social.
Como aliado clave en este esfuerzo, resalta el trabajo que realiza el Decanato de Responsabilidad Social de la citada universidad. Ellos involucran a la comunidad del asentamiento humano en la ejecución de tareas favorables a la conservación del ambiente, reforestación, además de motivar el juego y la lectura entre los niños del lugar.
De igual manera, impulsan jornadas médicas, como la que se realizó recientemente en la explanada del local multiusos del Grupo I, donde profesionales en pediatría, dermatología, ginecología, oftalmología, llevaron sus conocimientos y brindaron orientación y prevención de enfermedades.
Paralelamente se desarrollaron actividades artísticas y recreativas para los niños y niñas y se ofreció el tradicional corte de cabello.
Un contingente de aproximadamente 50 jóvenes universitarios se encargó de apoyar este servicio a la población, cuidando a los hijos pequeños de las madres o padres que fueron a atenderse; asimismo, los alumnos ordenaron las colas y repartieron folletería informativa, entre otras actividades.
La decana de Responsabilidad Social de la USIL, Anel Townsend, sostuvo que estas actividades van más allá del simple asistencialismo, pues en ellas participan los dirigentes vecinales, que expresan sus necesidades para ser atendidas.
Cuenta que el Decanato de Responsabilidad Social tiene su origen en una iniciativa estudiantil que nació casi con la universidad, a mediados de la década de 1990. "Desde entonces, la casa de estudios adopta esta iniciativa y crea la Dirección de Responsabilidad Social, y luego avanza hacia un decanato."
Refiere que en las 24 carreras que ofrece la universidad, los futuros profesionales pueden graduarse con mención en Responsabilidad Social y eso les permitirá llevar cuatro cursos que tienen relación con la gestión empresarial de responsabilidad social, sostenibilidad del medioambiente, diseño y evaluación de proyectos, así como el SNIP y responsabilidad social.
"El objetivo es que un profesional egresado de USIL y que vaya al sector público o privado cuente con las herramientas técnicas y académicas en el tema de responsabilidad social."
Este trabajo de apoyo a la comunidad se ejecuta también en el distrito de Carabayllo, y se inició con una biblioteca. Se fomentará la participación de los alumnos de Lima Norte y en marzo se inaugurará el Instituto de Emprendedores, donde se enseñarán carreras de marketing y administración, por ejemplo, informa Townsend.
En La Molina, por su parte, gracias a un convenio con la municipalidad adoptamos el colegio San José Marello, que alberga a 1,500 estudiantes.
En este colegio se impulsó un programa de vacaciones útiles con la difusión del vóley, básket y natación. Los estudiantes no deportistas brindaron clases de inglés. Los padres participaron en talleres dictados por los mejores alumnos de administración, marketing y contabilidad, aprendieron a manejar un negocio.