Ministerio de la Mujer aconseja identificar parejas agresoras para prevenir feminicidio
La señal más evidente para identificar a los hombres agresores es el control que intentan ejercer sobre la mujer, desde el modo de vestir hasta la forma de relacionarse con los demás, alertó el Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social (Mimdes).
Si bien en el año 2010 fueron 117 las víctimas de feminicidio, menos que en el 2009 cuando se registraron 139 casos, es importante que las parejas puedan reconocer e identificar el riesgo para poder denunciar a tiempo, indicó el ministerio. Según los datos brindados por el Centro de Atención Institucional Frente a la Violencia Familiar (CAI) del Programa Nacional Contra la Violencia Familiar y Sexual del Mimdes, el cien por ciento de los agresores tiene una relación de pareja con la víctima y el hogar es el sitio donde más se produce la violencia. Este informe indica que la violencia puede manifestarse por medio de golpes, insultos, amenazas, control de las actividades, abuso sexual, aislamiento de familiares y amistades, prohibición a trabajar fuera de la casa, abandono, desatenciones, entre otros. Los agresores tienen entre los 26 a 45 años. El 13 por ciento tienen un nivel primario de escolaridad, el 46 por ciento ha cursado estudios secundarios (13% secundaria incompleta y 33% ha concluido la secundaria). Otro 20 por ciento tiene estudios técnicos superiores incompletos y el 21 por ciento restante ha concluido el nivel técnico superior o ha cursado algún tipo de estudios universitarios. Lo preocupante es que la mayoría de los agresores no son personas analfabetas, estas poseen un grado de escolaridad. Esto indica que el ejercicio de la violencia del hombre a la pareja se ha tornado un problema social y que afecta a la mayoría de hogares peruanos, añade el ministerio. Reconocer agresores La coordinadora del Centro de Atención Integral-Agresores (CAI), la psicóloga Ysabel Guillén, explicó que los agresores se caracterizan por sus estallidos de violencia. Tras la agresión, agrega Guillén, viene el arrepentimiento, el perdón y la falsa promesa (“nunca va a volver a suceder”). Además, se vuelven más cariñosos y quieren dar gusto en todo a la pareja. También dijo que existe el “agresor cíclico”, el cual presenta una clara doble fachada social, pues ejerce violencia en la intimidad del hogar, pero desarrolla discursos justificadores de su violencia y externaliza su responsabilidad ante otros. Este presenta dificultad para describir y explicar sus emociones, conductas celotípias (celos) y control general en los espacios familiares, laborales y sociales de la pareja, anotó la especialista. Otros agresores presentan alteraciones de la conducta porque no responden de forma empática en sus relaciones de pareja, o se preocupan por no dejar huellas visibles en sus agresiones a través de la violencia psicológica. “Hace uso de la descalificación para mermar la autoestima de la víctima. Le dice que no sirven para nada, que solo saben pedir dinero, que nadie las va a querer como ellos, que no valen nada. Y poco a poco las víctimas van creyendo, hasta que sienten que dependen emocionalmente y económicamente del agresor”, comentó Guillén. Manifestó que el Mimdes, como iniciativa estatal frente a esta problemática, ofrece un espacio especializado de atención a personas agresoras a través del CAI, el cual viene brindando la atención en los servicios de psicología, social y terapéutica a hombres que ejercen violencia familiar y que cuentan con sentencia en violencia familiar.